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Hoy justamente hace tres meses que Alma llegó a este mundo, yo ya había entrado en la semana 41 de mi embarazo, y al ser un tercer parto, me había hecho millones de ilusiones de que ella llegaría antes, y ya veis…parecía que el día de poder tenerla entre nuestros brazos, no iba a llegar nunca. Supongo que es normal, después de leer varias experiencias, ver vídeos de mamis en Youtube y hablar en las salas de espera de las visitas de seguimiento de Alma, con alguna que otra mami, me di cuenta de que si le llamamos la “Dulce espera”, es porque estamos ansiosas de que llegue el momento de tener a nuestr@ bebé en brazos.
Mi embarazo fue todo perfecto, con algún que otro sustito, pero que gracias a Dios sólo se quedó en susto.
Nos decían que Alma iba a ser bastante grande y con muchísimo pelo, es por eso que evitamos comprar ropa muy pequeña, ya que las primeras puestas no es que duren mucho, y si venía grande de serie, nos iban a durar menos aún. Así que me hacía especial ilusión que llegara un pelín antes, para disfrutarla mas tiempo pequeñita, porque David y José ya fueron también muy grandes y quería que ella durara más tiempo siendo chuiquitita. Pero el Universo alineó sus astros para el día 23 de enero y con un peso de casi 4 kg
Es verdad lo que dicen de que cada parto es bien diferente a los otros, supongo que en cada etapa de la vida no estamos igual, posiblemente podamos tener más consciencia de nuestro cuerpo, de como gestionar el dolor o de que nuestro estado de ánimo en ese momento sea mejor o peor ,pero lo que veo una de las cosas más importantes, son los profesionales que atienden el parto, en este sentido me siento súper afortunada, mi prima Gloria, con la que yo jugaba y a la que admiraba tanto de pequeña, ha podido llevarme todo el embarazo y estar conmigo en mi parto, todo un lujo compartir ese momento a su lado y bajo sus cuidados. Ella ha sido mi comadrona durante todo el embarazo, mi asesora, disponible las 24 hora para cualquier duda que una embarazada puede llegar a tener, que no son pocas! 

Pues como Alma no se decidía a nacer, habíamos pasado la semana 41, y yo llevaba más de tres semanas con los pródromos de parto, que no veas si es pesado… no saber, si cuando empieza el dolor te vas a tener que ir al hospital o al ratito se acabaran parando, entonces decidimos provocar el parto. Aiiiiii! Qué poco quedaba para verla!

Hicimos el ingreso en el hospital, nos explicaron todo cómo iba a ir, nos hicieron un monitor y cuando ya estaba cambiada con mi bata puesta, Gloria me rompió la bolsa de las aguas. La realidad es que no tiene nada que ver tener delante a una persona que no conoces de nada, a tener delante a tu prima, con la que has compartido toda tu infancia. En el momento en el que ella me avisaba de  que… allá iba! yo empecé a notar que aquél magnífico proceso empezaba, que en unas horas tendría a mi hija en mis brazos al fin y me sentí muy afortunada de se mujer, de tener el poder de dar vida y de agradecerle a mi cuerpo, esa experiencia tan mágica que me ha ofrecido.

Como las aguas eran limpias, nos pusimos a andar por los pasillos que habían al lado de la habitación, con el monitor inalámbrico puesto, siempre recordaré subir y bajar aquél pasillo agarrada del brazo de Luis, cómo unas 200 veces, fue uno de esos momentos que se recuerdan siempre, escucharnos a los dos imaginar la carita de nuestra niña, de qué haremos cuando nazca y de empezar a soñar junto a ella.

A partir de aquí, solo hicieron falta las ganas de tenerla entre mis brazo y el movimiento de mi cuerpo, ni oxitocina ni nada, qué alegría! en mis otros partos estuvo presente y no quería volver a repetir.

Pero al ratito empezaron los primeros dolores, los iba aguantando bien con la pelota y cuando empezaban a ser más fuertes subida a la cama de rodillas, llegaba a soportarlos un pelín mejor.Con todo esto solo habían pasado tres horas, entonces me hizo un tacto para ver cómo iba avanzando la cosa, y ya estaba dilatada de 5 y como los dolorcitos empezaban a ser fuertes…le pedí la peridural. Quería disfrutar el expulsivo y no llegar cansada como me pasó en mi segundo parto con José.

La peridural…horrible! tenía unos dolores que a cada momento que pasaba aquello iba multiplicando las ganas que yo tenía de apretar, y mientras tenía que estar quieta, porque por detrás tenía el anestesista haciendo su faena, pero nada… que tres pinchazos en mi espalda y ningún efecto o un efecto muy leve, vaya que se notaba el dolor, qué le vamos a hacer! que cuando volvimos a hacer un tacto, ya estaba la cabecita de Alma preparada para salir.

Con el espejo delante de mí y Gloria acompañándome a cada pujo que iba dando, Alma empezaba a salir, poco a poco, con ese dolor tan intenso y casi mágico, yo os seré sincera…cada vez que la contracción paraba y veía el pelo de mi niña en el espejo, creía que no podría y se escuchaba mi voz desesperada decirle ” que no puedo que no puedo!!!” pero escuchar la voz tan segura de mi prima decirme, “Alba si puedes, venga que ya la tienes aquí” y a Luís a mi lado dándome fuerza, me hacía coger aliento para afrontar la siguiente contracción y llegar a uno de los que serían los últimos pujos, ya sentía como algo diferente estaba pasando, el dolor era muy intenso y yo estaba cansadísima. Entonces fue cuando escuché como de fondo… “Alba cógela!” miré hacia delante y Luis me ayudó a levantarme para que acabara de sacar el cuerpecito de mi pequeña. Inexplicable, una sensación que todavía me impacta y que nunca podré olvidar, creo que ha sido el momento más mágico de mi vida, sentirme humana, notar el lado salvaje, recordar el instinto natural tan maravilloso que cada día más lo estamos perdiendo, me sentí afortunada, sin más.

Qué ojos! abiertos como platos, qué pelo tan negro y que linda era mi monita, recubierta de pelo negro. Sin duda una experiencia maravillosa.

El cordón lo dejamos que acabara de latir antes de cortarlo, con mis hijos lo donamos, pero había leído que era bueno para el bebé no cortar hasta que dejara de latir, pero en ese caso no habría posibilidad de donación, y sentí que la mejor opción para mi, era dejárselo a ella.

Yo os digo la verdad, por mi experiencia, no sé que tiene el dolor de parto, que en el momento es horrible pero a la que le ves la cara a tu bebé, es como una magia que hace que olvides lo que ha pasado, lo que has sentido y venga rápidamente una enorme felicidad. Gracias a la intervención de mi súper comadrona, no tengo ni un punto! ella me fue ayudando a no apretar de golpe en los últimos pujos, a parar y empujar cuando ella me iba diciendo, y es una SUPER PROFESIONAL. Cuando llegué a la habitación y me levanté, estaba alucinando, no sentía nada de dolor abajo, incluso me sorprendí porque me dolía mucho más la espalda de los pinchazos. Con mi primer parto me hicieron una episotomía y el segundo me desgarré yo un poquito, así que esta vez parecía que no había pasado nada, todo un lujo!

Y hasta aquí mi experiencia dando vida a mi pequeña Alma, como os decía antes, todo un lujo poder tener el poder de dar vida a una nueva personita tan pequeña.

Para las que estáis esperando a vuestro bebé, mucho ánimo porque parece que nunca llega el día, pero sí chicas! os aseguro que llega. Y para las que ya tenéis a vuestros babys con vosotras, como han sido vuestros partos?

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